Mostrando entradas con la etiqueta sindicalismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sindicalismo. Mostrar todas las entradas

6/19/2010

CONFESIONES DE UN SICARIO ECONÓMICO


Autor: Patxi Calvo. Criminólogo.

Para los inocentes que leen la prensa y se creen lo que en ella dice sobre temas de macro-economía, y que nunca piensan que les mienten.

Para los sindicalistas que se dedican a dialogar con elgran capital, a sabiendas que no hacen más que perder el tiempo y desmontar las luchas de los trabajadores, a los que dicen representar.

Para los políticos, todos: -locales, provinciales, autonómicos, nacionales e internacionales- que son culpables de la crisis económica, por acción u omisión, es decir porque "lo hacen", y porque los demás se callan "lo que hacen".

Para los que se creen que están al servicio de la ciudadanía y lo único que hacen es cumplir lo que dicen los políticos.

En fin, para los que leen los periódicos, ven la tele, oyen la radio y no son capaces de cuestionarse la realidad, o lo que es peor, lo que nos cuentan.

Para mis compañeros y compañeras de profesión, que somos más solidarios con los jefes que nos putean, nos chantajean, nos humillan, nos engañan. Que intentan destruir nuestro orgullo y dignidad a base de dinero, ascensos, o expedientes disciplinarios, para luego reconstruirnos a su triste imagen y semejanza.

Para los trabajadores de la Administración Pública enchufados, recomendados, jefes, subjefes, ayudantes, pelotas y personas acojonadas por ser eventuales -a quienes van a joder igual, por mucho que trabajen bien. Los jefes y amigos de jefes, tienen familia y conocidos y partidarios políticos y ... en el paro.

Y por último para los que no tragamos, con tanta mierda, por muy bonita y democrática que nos la enseñen.

Os paso este video, que creo que explica muy bien a quien sirve toda esta gente.





Nota final: si esto lo dice Rajoy o cualquier político de baja estofa, es una crítica política normal en un Estado de Derecho. Si lo dice un funcionario desafecto al régimen político del momento , lo expedientan. Doy fe.

8/23/2009

AL PAN, PAN Y AL CERDO, GUARRO (IV)


Redactado por Elena Nito.

Acto 1.1.- La respuesta no se hizo esperar. El Staff del Hospital, junto con personajes de la vieja guardia, convocaron a los responsables sindicales del centro a Capítulo -porque ni reunión era-.

Personados loa dos representantes sindicales, se encontraron con el panorama anteriormente descrito, pero echaron a faltar, precisamente al arribista. Pero los dos sindicalistas ya estaban al cabo de la calle e iban preparados para todo, y creo que vale la pena contar esta parte, porque según informaciones de estos sindicalistas el espectáculo refleja claramente la mentalidad imperante en los que convocaron la reunión, y transcribo literlamente sus palabras:

Cuando mi compa y yo llegamos a la biblioteca del Hospital, donde nos habían convocado, entramos, y ya estaban todos allí desde minutos antes. Saludamos y nadie nos contestó, mientras hablaban entre ellos ignorándonos, y de hecho no habín dejado ni dos espacios libres en la mesa para pudiésemos sentarnos, ´pero estaban vacías las dos sillas más "cutres" de la biblioteca.

Pero eramos "viejos loqueros", y nos sus poco sutiles tácticas de intimidación no nos iban a amilanar, sencillamente porque no sentíamos por nadie de los allí presentes ningún respeto profesional, así que cojimos una silla cada uno, y en vez de sentarnos juntos nos pusimos cada uno a un extremo de la mesa, yo, al lado del director y mi compa, junto al más beligerante -por tonto- del staff.

No obstante, después de que esta jugada de intento de "desestabilización emocional", les saliese mal, una vez sentados -mi compa y yo- siguieron ignorándonos y "hablando de sus cosas", durante un minuto, en el que vista la farsa, previo levantamiento de cejas, mi compa y yo nos levantamos y nos dirigimos hacia la salida. Cuando ya estábamos al lado de la puerta se oyó una voz que nos decía: "queríamos hablar con vosotros"

Mi compa, se volvió y les dijo que en ese momento no podíamos, que teníamos trabajo en la planta. "son sólo cinco minutos", respondió la misma voz y esta vez contesté yo, "nosotros tenemos libre a partir de las tres de la tarde, -hora de salida del personal, aunque bastantes de ellos se iban antes- si quereis venir, aquí estaremos", y directamente nos fuímos dejándolos allí colgados. Era evidente que sus tácticas de amedrantamiento no servían con nosotros.

A las tres menos cinco de la tarde, mi compa y yo nos dirijimos a la biblioteca, en la que estaba un sólo miembro del staff, así que cada uno de nosotros cogió una silla, y nos sentamos separados el uno del otro, cada uno con un periódico en la mano y nos pusimos a leer en espera de que llegasen.
Cuando faltaba un minuto para la hora empezararon a llegar los miembros del staff y satélites a la reunión. Como dato anecdótico, decir que las sillas cutres, esta vez les tocaron al Director y al beligerante.
Casi de inmediato, comenzó la reunión -¡tendrían prisa por marchar!-.
"¿Habéis leído el panfleto?!, (así, sin anestesia). "¿Qué panfleto?". "El panfleto sindical". ¡No!. "Si hombre, la revista sindical". "¡Ah!, esa si ... como habías dicho panfleto no entendíamos". "¿Y os parece bonito lo que habéis puesto?. "¿Habéis, quién?". "... pero es un compañero...". "Perdona, pasaremos por alto ese insulto, será tu compañero, no el de la mayoría del personal". "Si pero... con eso se le puede joder la vida!". "¡Es cuestión de estadística, tu compañero lleva años jodiendo a la mayoría del personal!, ¿de dónde habéis sacado que 'le iba a salir gratis, qué iba a quedar impune?", ¡... Es qué...!. "Ni es que, ni nada. Si el intersado, que por algo no está aquí, cree que lo publicado es falso, que vaya al Juzgado de Guardia a presentar una denuncia, y si es cierto, haber si tenéis cojones para expedientarlo". ¡Ya, pero...!. ¡Los trabajadores de este hospital, al menos los honrados, preferimos la ética a la estética! Y por lo que a nosotros respecta, esta conversación ha terminado, pero nos gustaría que nos viésemos ante la justicia, si os atrevéis".
Y comenzó una época de bonanza laboral, se acbaron los enchufes y la putadas en general. Era una situación de daños controlados, en la que no se pretendía airear los trapos sucios en el exterior, en nuestra inocencia creíamos que sería suficiente para que cambiase de estilo de trabajo, nada personal.
Este individuo se agazapó en su despacho, sin hacer nada, probablemente para ver si había repercusiones políticas, y alimentando un enfermizo y rencoroso odio personal.
Seis meses o menos, duró este simulacro de paz laboral.
Continuará Acto 1.1. ...










8/04/2009

¿NUEVA ENFERMEDAD LABORAL?


No hace mucho, los delegados sindicales que participan en la Comisión de Salud Laboral de uno de los psiquiátricos de Bizkaia, quedaron totalmente impresionados por la capacidad intelectual y sapiencia de la médico de Salud Laboral, que como casi todos los nóbeles de medicina, eran premiados por encontrar enfermedades y no por curarlas.

Pues en esta caso, casi lo mismo, pero ..... mejor os enterais.

En uno de tantos momentos de conflicto laboral del Hospital de Zamudio, ésta vez generado por la ineficacia y mala educación de la mayoría de los que prestan servicios en el Departamento de Personal -si digo trabajar, sería muy fuerte-, un sindicato, harto ya de tal situación, colocó un cartel público denunciando la situación.

A los pocos días, en reunión de la comisión de Salud Laboral -de las escasas que hay-, esta intrépida galena, cuyo nombre no me acuerdo, bueno, casi nadie sabe como se llama -así de gris es ella- y si digo el nombre por el que la conocen todos, le da un ataque de dignidad y nos denuncia, pero sigo, que me "disperso".

En dicha reunión plantea el siguiente suceso ocurrido días antes:

Un trabajador del Deparatamento de Personal, estuvo leyendo el cartel denunciador de las actitudes que existen en ese departamento, y tras la lectura -supongo que ávida e intensa- le dió un "jamacuco", vamos, un ataque de corazón, que no quedó en nada, al final.

Así que toda entera, plantea que el "jamacuco" sufrido por el trabajador sea considerado como enfermedad laboral y lo lleve la Mutua, como si fuese un accidente laboral.

Perplejidad, era lo que se leía en la cara de los representantes sindicales asistentes a la reunión, cuando explicó tan "estimada galena" -el señor me proteja de sus revisiones de salud- cual era el tema, oyó lo que no quiso y seguro que ni se lo esperaba -es que ella es así-.

Resulta que el ávido lector de carteles, arrastraba tras de si un historial cardiopatológico de abrigo, del que la ..... (¡jo! casi se me escapa como le llaman) señora ésta no informó, pero que todos sabían, y no dijo que cuando hace años le dió un jamacuco en la oficina, la diligente galena le dijo que fuese a Urgencias del Hospital de Cruces (Bizkaia).

Obsérves la frase "le dijo que fuese" porque en ella se resume la diligencia y capacidad operativa de esta sufridora protomártir.

No llamaron una UVI móvil, ni una ambulancia, ni la galena le llevó a Urgencias, no, que eso sale muy caro a la empresa, le dijo que fuese cosa que hizo el bien obedecido de trabajador, que cogió su coche, condujo los 15 km. que separan un hospital de otro, sólo, y milagrosamente llegó a Urgencias, de donde paso de inmediato a quirófano, dada la gravedad de su dolencia, dolencia que la galena -¿detectó o no detectó?- considero de tan poca importancia como para decirle que fuese por su cuenta al otro hospital para que le echaran un vistazo.

Hoy, afortunadamente este trabajador aún vive y sufre laboralmente en el psiquiátrico -como la mayoría-, pero le operaron a corazón abierto y nadie daba un duro por él, así de malito estaba.

Y la pregunta que se plantean muchos conmpañeros y compañeras es: ¿Se puso malo por factores externos al trabajo? o ¿le puso malo saber que su salud laboral dependía de él mismo?. Nunca lo sabremos, pero quedan abiertas las dos hipótesis.

Pero sigamos con la historia. La galena, con una diligencia y eficacia nada característica en ella, cuando se trata de joder a los sindicatos, quizás pensando en el Nobel, pero seguro que pensando en jo...., quiero decir en fastidiar, pretendió que la lectura de cárteles sindicales producen accidentes laborales -a los que los leen, no a los que los colocan-, pero no coló.

Incluso la Mutua le mandó a ese sitio, muy educadamente eso si, pero la mandó. Y digo yo, con todo lo que sufre esta mujer, porque no pide traslado (Dios me oiga), o coge una baja larga de enfermedad -laboral por supuesto, por incomprendiditis- (Dios me oiga), o sencillamente, A ver si al leer esto le da un jamacuco (Dios, no, me fusilarían contra la puerta de su despacho), y así iria acumulando casos de "jamacucos síndicos" para demostrar que tenía razón, porque esa es otra, está convencida de que la culpa de todo lo que le paso al "currito" de personal, la tienen los sindicatos.

¡Conspiparanóia!, eso es lo que creo que tiene, me acabo de acordar. Y este nombre es mío y el Nobel para mí.