
En 1963 Ronald Bigss y su banda asaltaron un tren postal en Inglaterra y se hicieron con el equivalente, a día de hoy, de unos 35 millones de euros. En su momento se conoció como el robo del siglo.
Calderilla comparado con lo que algunos se van a embolsar aquí con la construcción del Tren de Alta Velocidad (TAV). Mientras en Somalia los piratas abordan barcos para conseguir dinero, por estas tierras parece más rentable subirse al TAV y asaltar cómodamente el erario público.
Pero si sólo fuese cuestión de dinero... desgraciadamente este caballo de hierro es cabalagado por modernos Jinetes del Apocalipsis (Dinero, Destrucción, Mentira e Injusticia) y su presencia haría palidecer sin duda al mítico caballo de Atila, rey de los Hunos, del que se decía que por donde pasaba, ya no crecía la hierba.
Nuestros bárbaros también son hunos... cuantos y no tienen piedad ni fondo en sus bolsillos. Sus huestes dominan el territorio y sus legiones de pelotas (de goma) imponen sin cesar la pax dinerorum. Además, reyes y sumos sacerdotes nos revelan la verdad desde sus oráculos televisivos y para tenernos contentos nos regalan alguna cuentas (bancarias) y abalorios made in China.
Y que decir del lenguaje. Ellos hablan del trazado del TAV, aunque mejor deberían decir destrozado del TAV.
Y lo sostenible es SOStemible. Y es que el hombre-Banco habla con lengua de serpiente, y aunque ha perdido el juicio, condena a montañas, bosque, valles y ríos a la pena Capital.
